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Carne picada
Crítica

 

 

 

Futuro para todos

Pasa la voz, hermano Salustiano Martín, Bartleby Editores. Madrid. 2000 79 pas. 1.150 pts.

 

La actual pugna entre las corrientes dominantes en la poesía españolase hace, a pesar de lo encarnizado de la lucha, desde un mismo trasfondo ideológico, una misma comprensión de lo real, es decir, en el mismo bando. Pierda quien pierda, siempre ganan los mismos. De ahí que, el poco margen para la disputa, tenga lugar en el reblandecido territorio de las formas, y que sea, en base a sus respectivas forimalizaciones, como se está estableciendo su fundamentación, ocultando, de paso, sus verdaderas intenciones: Refrendar, desde el ámbito de la creación, la ingenua creencia de que vivimos en el mejor de los mundos posibles; dejando de lado, abandonando, renunciado siquiera a preguntar si ese mundo es el mundo que todos necesitamos o el que queremos (el mundo necesario). Lo peor de todo es que al plantearse unas y otras como "alternativas" (aunque sólo sea frente a la contraria) completan la jugada de la "libertad" Burguesa... No es necesario buscar nuevas manifestaciones de lo real en lo poético porque las "alternativas", al estar trazadas y legitimadas tan sólo han de seguirse. El poeta no tiene nada más que ajustar e incrustar su mensaje en cualquiera de ellas y ya estará reconocido y enaltecido como tal. He aquí la vital importancia, que en medio del estruendo, vienen a cobrar las raras voces que aparecen en el panorama literario con la intensidad y la verdad que nos
regala el libro "Pasa la voz, hermano" de Salustiano Martín desde sus primeros versos: Y son sólo/ sedentes vacas ni siquiera / sagradas por las leyes / prostitutas pintadas / que alquilan ya los restos / de un cerebro podrido; / espinazos blanduzcos, / viciosos de -srucial reverencia al que paga. /

No otra cosa hallará quién lea a este poeta de sólido discurso que en sus versos atípicos da un buen repaso a lo que parece hoy, la única posibilidad de constitución del mundo, para revelarse, desde ellos, contra sus elementos constituyentes. Así, frente al individualismo feroz y el extrañamiento social, Salustiano hace una llamada a la acción: Si no sales al ruido de la calle, / no te será posible ver / qué les sucede detrás de la ventana /.../ nadie sabrás / qué pasa dentro / de ti / tras la ventana, a la rebeldía desde lo colectivo y la esperanza por una realidad transformada como nuestra única posibilidad de futuro para todos.

Poesía en la línea del desvelamiento de la realidad para situar en lo real (y no en lo abstracto, en la metafísica) nuestro sufrimiento, y allí desvelado, reconocido y localizado, intentar entre todos modificarlo, liquidarlo... Casi nada la apuesta de

Salustiano: TRANSFORMAR LA REALIDAD PARA QUE QUEPAMOS TODOS EN ELLA... Aspiración a que dejemos de conducirnos como nos dictan, desde la irresponsabilidad social, política y económica. Negación firme de todas las fuerzas opresoras que nos atollaran.

Pero, ¿esto es poesía?, ¿puede o debe la poesía inmiscuirse no ya en la realidad, sino en su transformación revolucionaria?. Escribir de estas cosas, ¿tiene sentido al borde del milenio?. Con Salustiano, la respuesta de muchos es que sí, que a pesar de lo mucho que está dicho, es mucho más lo que está por deicir; y es grato ver, como, día tras día, son más las voces que recogen la consigna básica que nos lanza Salustiano: Pasar la voz, hablar de la trágica situación/condición política, social y económica este país, de la realidad social/laboral (y lo que eso lleva aparejado) con la que tenemos que apencar... Es quince de septiembre / y seguimos muriendo. / Quiero decir/.../ .. / que nos siguen matando. 1 Ya treinta y cuatro hemos caído en este duro año del noventa / y siete /.../ .. /según los últimos ajustes / -Me nos han asestado en el libre / mercado del trabajo. / Hemos sido hechos trizas por reglas que suponen / ganancia para quien nos ejecuta/ .. / Treinta / y cuatro obreros hemos / muerto a lafuerza aquí en Madrid. / Cuando con nuestras manos / edificábamos viviendas / que no / iban a ser para nosotros. / El Hadi El Háder / se llamaba este cuerpo / que aquí enterramos. / Había conseguido abandonar / el hambre de Marruecos / sin perecer en esa empresa. / Murió de golpe. / Contra el suelo / .. / Me parece que nunca / llegó a sospechar quiénes / habrían de matarlo.

Nadie ha hablado y por eso es imprescindible seguir descubriendo voces que hablen, para su tiempo concreto vivido por hombres/mujeres y clases concretas... Sus sofismas pretenden/ que es éste el mejor de los mundos /posibles, / así nos envenenan de cizaña / los sueños que barruntan nuestros pasos. / Con sus disfiraces / escriben la memoria que no fuimos / nos pudren el denuedo / que palpita en las huellas / con sed que nos preceden. / Aquéllos que auguraban / los aires de un futuro al fin propicio / han echado el cerrojo.

Fascinante es, en Pasa la voz, hermano, el rechazo a la afirmación de verdades personales, unas y otras también serán, en última instancia, un fruto social. El capitalismo, el Estado, son lo que son por que precisamente eso es lo que venden: proyectos únicos, individuales, pero que previamente ya han sido delineados, trazados y fijados por él. Por eso son tan necesarias las voces dispuestas a reconocerlas, a desvelarlas a llegar a dibujarlas sobre un plano, levantar desde ellas y sobre ellas, el mapa de su denuncia, que se convierte así en firme voluntad colectivista de liquidarlas. Quién nos impide con su yugo / echarnos a la plaza / de nuevo a germinar contra el delirio. / Qué nos podría suceder si volviésemos / al aire libre, / a la calle y sus gentes, / Si nos negáramos / al ruido de las voces que nos niegan. / Nosotros / somos aquellos corazones, / arden aún sus sueños. / Están creciendo en este instante / manos que no existían, / frentes llegadas / para el fervor que nos espera, / luces recién prendidas. / La historia no concluye / sus señales en este / recodo del camino, / Cada mañana brotan / preguntas en que aguardan/ los raros aleteos de respuestas / sin nombre todavía.

Con muestras como esta, queda claro que, a pesar de todo, Pasa la Voz, hermano, es un libro con firme voluntad de optimismo. Lleno de él, ofrecido a manos llenas por el poeta, por que no creer en los cambios, por que refugiarse en uno mismo y haber qué pasa es lo que el sistema espera de todos aquellos en los que la luz de la inteligencia crítica aún no ha sido extirpada. Optimista, negador. del "todo está perdido", Salustiano nos invita a recuperar la responsabilidad civil y política, desde la confianza, desde la esperanza. En eso estamos hoy1 a duras penas:I si no con el vigor que se requierel aún seguimos.

Poesía próxima, cercana, literaria y humanamente, la que nos ofrece para degustar a dentelladas Salustiano Martín, poesía sin distancias estéticas, de exactitud ética, de mensajes para ser sostenidos y afirmados por todos, los que aún conservan una profunda confianza en las palabras, en la esperanza p'or que cambien las cosas, de alzarnos hasta ellas con la ayuda de todos. Huir es un refugio sinfuturo./ También en el retirol la lluvia es lluvia ácida./.../ También en el silenciol somos objetos de negocio.

Contra la huida y el silencio, pues, pasa esta voz, hermano, que abre cerrojos y aviva sueños, que alerta de los peligros y pone el*dedo sobre ellos para que su dolor en ellos sea el aviso para todos los demás. Si la generosidad, la hermandad y la memoria, crees, lector, no están de moda, he aquí un libro para olvidar. Para todos los demás la historia sigue.1 procesiones de antorchas.l Afanosos verdugosl Nuevos hombres y nuevas1 mujeresl resistiendo.

 

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